Running Academy | Guillermo Peña
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Empiezas como un campeón… y de repente te apagas. No siempre es falta de forma. Muchas veces es que saliste sin estrategia y el cuerpo te pasa factura.
3 ajustes que suelen arreglarlo
1. Empieza más suave de lo que crees
Los primeros 10–15 minutos deben ser de calentamiento real. No de "ya voy al ritmo". Eso marca la diferencia en cómo terminas.
La merienda previa es la diferencia entre un entreno bien estructurado y uno improvisado. No inventes, calcula tu necesidad.
2. Merienda 45–60 min antes
Si vas a meter calidad o duración, necesitas combustible previo. Sin eso, el cuerpo empieza a buscar energía de otras fuentes, lo que provoca bajón de ritmo, mente nublada y mayor fatiga muscular.
La merienda previa es la diferencia entre un entreno bien estructurado y uno improvisado. No inventes, calcula tu necesidad.
3. Si pasas de 80 min, mete combustible
Geles o similar. Y no esperes a estar vacío: tómalo antes de que llegue el bajón. La recarga preventiva es mucho más efectiva que la de emergencia.
La merienda previa es la diferencia entre un entreno bien estructurado y uno improvisado. No inventes, calcula tu necesidad.
El objetivo
No es heroísmo. Es energía estable para que el entreno salga redondo.
¿Quieres un plan con la estrategia de energía ajustada a tu caso?
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