Consejos prácticos, estrategias probadas y soluciones reales para mejorar tu rendimiento como corredor

Sales a correr casi siempre a un ritmo parecido. Resultado: te sientes cansado, pero tu marca no se mueve. Es el "modo tibio": suficiente para sudar, insuficiente para mejorar.
Rodilla, tibia, fascia, aquiles… y siempre aparece cuando "estabas fino". Muchas veces no es una sola causa: es volumen subiendo rápido + poca fuerza + zapatillas mal elegidas.
Te notas sin energía, el entreno se hace eterno, y al final del día tienes hambre como un lobo. Muchos corredores comen "más o menos sano", pero mal distribuido para entrenar.
Haces series duras y algún rodaje, pero tu ritmo de carrera no sube. Lo típico: o entrenas muy suave siempre, o te revientas con intervalos y luego arrastras fatiga.
Entrenas, cumples, pero te notas pesado, sin chispa. A veces no es falta de entrenamiento: es fatiga acumulada por vida + estrés + mala recuperación.